dimecres, 12 de juliol de 2017

Capacidades diferentes, educar a cada uno según sus capacidades

Rosa Maria Fité, Associate Director Industry Meetings, IESE Business School

Los niños aprenden según ellos son y su entorno les facilita. De un buen encaje de capacidades en marcos de aprendizaje resultan mejores desarrollos personales. La sociedad va a necesitar lo que cada uno de los niños de hoy sea capaz de aportar en el futuro. Y si la tecnología continúa asumiendo los trabajos mecánicos, este futuro les exigirá ser creativos todos los días para ser útiles a los demás. Tenemos que saber enseñar a los niños a buscar en la realidad, ayudarles a encontrar algo bueno que poder añadirle a ella y entrenarles a hacerlo, a sacarlo adelante.

La profesión que más admiro es la de maestro. Me asombra como se abren a conocer a sus alumnos, la ternura que les lleva a encontrar lo que los mejora y su capacidad de crear día tras día realidades fascinantes que pongan en marcha su aprendizaje. Los maestros son artistas, muy sabios y un poco magos, sin embargo tengo la impresión de que el sistema de educación les impone cargas pesadas que dificultan su tarea.

Para una madre con una historia diferente el aterrizaje en la escuela ha representado mucho agradecimiento y múltiples preguntas sobre el sistema educativo. ¿Por qué enseñamos a todos lo mismo y de la misma manera si estamos convencidos de que no hay dos niños iguales? ¿Cómo conciliar el orden necesario con la personalización a la que aspiramos también los mayores? ¿Puede el maestro ejercer verdaderamente su tarea educadora? ¿Cuál debería ser el rol de los padres? ¿Qué nos pediría un niño si supiéramos escucharle como a un adulto?

En mi opinión los sistemas educativos se han industrializado. Las tecnologías de comunicación son ciertamente útiles pero también pueden meternos en procesos despersonalizados y son capaces de generar burocracia con mucha facilidad.

¿Quiénes tienen la posibilidad de personalizar en la educación de los niños? Aquellos que les conozcan, sus padres y maestros. ¿Y el sistema les otorga realmente esta facultad? La educación de los padres es personalizada por excelencia y luchan como pueden en esta dirección. 

Desde elegir una "personalidad" educativa hasta aderezarla con todo aquello que ayude a las capacidades, aunque más para adaptarles al sistema que para potenciárselas. Deberíamos intentar organizar el acceso de los padres a herramientas de personalización y estructurar mejor su involucración en la educación. Pero no veo tan claro que los maestros puedan personalizar demasiado su trabajo educador en el sistema actual. Me remito a esos horarios cartesianos, a los contenidos impuestos y detallados hasta el fin, a los cambios impepinables de clases y a esas aulas con treinta niños sanos que por supuesto tienden a la libre expresión y movimiento. 

Los niños se divierten aprendiendo y aprenden divirtiéndose. La magia del maestro consiste en activar el aprender del niño. En este marco de aprendizaje confluyen la acción del maestro y la de cada niño según su modo propio de ser. Una interacción personal que puede servirse de herramientas pero que por encima de todo es una relación de persona a persona.

Muchos coinciden en que el sistema educativo tiene que cambiar pero la cuestión es en qué y hacia dónde. Quizá nos ayude mirar la experiencia del sistema sanitario también en proceso de transformación. Nos podría sugerir poner a cada niño en el centro del sistema, dejar hacer a los maestros procurándoles la mejor formación, propiciar vías que sitúen a los niños cerca de las capacidades que manifiestan, introducir modelos de gestión que optimicen los recursos materiales, garantizar el acceso de todos a la mejor innovación educativa probada, estimular la innovación para la calidad, valorar ésta en sus distintos aspectos , permitir a los padres elegir lo que vean más adecuado para sus hijos, colaborar con otros actores privados y públicos para temas diversos, promover asociaciones que se ocupen de aspectos particulares que contribuyan a la personalización y por supuesto buscar nuevas fórmulas de financiación. 

Me parece que el debate entre enseñanza pública y privada es equivocado porque unos y otros nos enfrentamos a un reto superior, el de la calidad. Pienso también que la cuestión de la financiación se resolverá en la medida en que se vislumbren horizontes concretos de calidad que queramos alcanzar y, como debe ser, extender a todos. Encontraremos la financiación, nadie desea renunciar a una educación de primer nivel.

Hay que escuchar a los maestros, potenciar su desarrollo, propiciar que puedan intercambiar puntos de vista y que propongan nuevas soluciones educativas. Es necesario que los padres aporten su punto de vista y que promuevan la personalización y la calidad. Podríamos pedir a los responsables públicos y privados de educación que protejan el marco de aprendizaje y aseguren que los demás elementos del sistema educativo sumen, no resten; a los políticos que garanticen el derecho a una buena educación sin confundirla con burocracia; a algunos economistas que estudien como ganar en eficiencia en el sistema. Todo ello podría representar decisiones más cercanas de la realidad, mayores inversiones en los maestros, nuevos formatos para la transmisión cultural básica, innovación en soluciones y modelos de educación especializados en distintos ámbitos y nuevas fórmulas de financiación que den acceso a la innovación educativa. En este punto me gustaría señalar que las tecnologías de comunicación no pueden ser el vehículo central del sistema ni tampoco la fuente de innovación para una mayor calidad. Porque personalización es un interactuar entre personas, una realidad muy superior a la comunicación individual de información.

Desarrollar las capacidades personales y desplegar la propia creatividad es la base de cualquier trabajo y de una vida feliz. Además de transmitir cultura y técnicas diversas es necesario potenciar la creatividad de nuestros hijos. Esta tarea aparentemente compleja se podría resumir en tres puntos. En primer lugar enseñar a los niños a buscar en la realidad, a tener los ojos abiertos, a penetrar en la vida interior de las cosas, a descubrir nuevas maneras en los útiles que manejen y a ser conscientes de todos los estímulos que perciben para comprender todo un poco más. En segundo lugar, ayudarles a encontrar algo bueno que ellos puedan añadir a la realidad, sobre la que trabajen, relacionando elementos, atendiendo a la experiencia concreta que cada uno tenga, profundizando en sus intuiciones, persiguiendo lo sostenible en toda su afectividad y eligiendo y definiendo ese algo bueno que añadir. En tercer lugar, entrenarles a hacer favoreciendo la originalidad que procede del propio interior de cada niño, empujándoles a empezar como sea escribiendo o dibujando, animándoles a ser subjetivos, a explorar nuevas formas en sus variadas posibilidades y a concretar los significados que correspondan, enseñándoles a tener paciencia, a probar una y otra vez y a mantener la ilusión y el sentido del humor.

2 comentaris:

  1. Completamente de acuerdo en todo lo expuesto en este brillante artículo, aunque queda mucho por hacer en este sentido de la personalización como " interactuar entre personas",o como yo lo describía en un artículo la "comunicación " entre las personas del maestro y el educando.Subrayo el aspecto que destaca la autora sobre la formación de los maestros y de los padres.Creo que aquí está el quid de la calidad en la educación....

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